Aunque Jesús había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él;
para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo:
“Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
¿Y a quién se ha revelado el brazo de Yahvé?”
Por esto no podían creer, pues también dijo Isaías otra vez:
“Cegó los ojos de ellos y endureció su corazón,
para que no vean con los ojos, ni entiendan con el corazón,
ni se conviertan, y Yo los sane.”
Isaías dijo esto porque vio la gloria de Jesús y habló acerca de Él. Juan 12:37–41
El que me ve a mí, ve al que me envió. Juan 12:45
Si me hubierais conocido, también habríais conocido a mi Padre;
y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Juan 14:7
Isaías, junto con todos los profetas, vio de antemano la gloria de Jesús y creyó.
Y también sabía que muchas personas, aun viendo la muerte y la resurrección de Jesús, no creerían en Él.
No comprendieron que Jesucristo es el brazo de Yahvé.
Jesucristo es Yahvé hecho hombre, quien abolió la muerte;
es el Todopoderoso, el Creador, el Redentor y el Rey de la vida.