El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor;
pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende. (Isaías 1:3)
Oíd la palabra de Yehowah, gobernantes de Sodoma;
escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. (Isaías 1:10)
Dice Yehowah: «Venid ahora, y razonemos juntos.
Aunque vuestros pecados sean como la grana, serán blancos como la nieve;
aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Si queréis y obedecéis, comeréis el bien de la tierra;
pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada».
Porque la boca de Yehowah lo ha dicho. (Isaías 1:18–20)
Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de Él,
pero el mundo no lo reconoció.
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron… (Juan 1:10–11)
La gente no reconoce que Yehowah, quien vino al mundo, es el Salvador y el Dios Creador.
Acabo de regresar de un campo de batalla donde las personas discuten intensamente sobre quién es Jesús.
Entonces como ahora, le preguntan: «¿Quién eres tú?»
Aunque todo acerca de quién es Jesús ya está escrito en la Biblia, la gente sigue discutiendo,
porque cada persona tiene una idea diferente de quién es Jesús.
Jesucristo es el único Yehowah Dios en el cielo y en la tierra,
quien vino como un niño y, mediante la resurrección, abolió los pecados y la muerte de sus hijos,
el Padre Eterno. ¡Aleluya!