Entonces Yehowah extendió Su mano y tocó mi boca, y Yehowah me dijo:
“He aquí, he puesto Mis palabras en tu boca.” Jeremías 1:9
Jesús le dijo:
“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí,
aunque muera, vivirá…” Juan 11:25
“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo;
y me seréis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Hechos 1:8
Jesús les dijo: “Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora decís:
‘Vemos.’ Por eso vuestro pecado permanece.” Juan 9:41
Los que oyen el evangelio y aun así permanecen indiferentes son los que dicen que ven.
“Yo creo bien. Voy a la iglesia. Oro. Leo la Biblia.
No me hables de Dios, yo ya creo bien…”
No reciben con agrado las conversaciones acerca de Dios.
Así que corren cada vez más lejos.
Pero la persona que cree en su corazón que Jesucristo es Yehowah hecho carne y resucitado de entre los muertos,
y que vive como testigo de Jesús, no se cansa, no se irrita,
ni huye aunque hable de Dios todo el día.
Porque de su interior fluyen cada día ríos de agua viva.
Jesucristo, el Rey de la Vida, el Todopoderoso que vino a esta tierra como hombre por mí,
Su historia es la más hermosa, la más santa y la más gloriosa de todas. ¡Aleluya!