Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
Si solamente para esta vida esperamos en Cristo,
somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.
Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos,
y ha venido a ser las primicias de los que durmieron. 1 Corintios 15:17–20
Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David,
resucitado de los muertos conforme a mi evangelio. 2 Timoteo 2:8
Pablo proclamó que Jesucristo había resucitado de los muertos.
El Dios de Pablo era Yehowah Dios, quien vino como un niño conforme a las profecías
del Antiguo Testamento y prometió destruir la muerte.
“Yo, yo Yehowah, y fuera de Mí no hay salvador.” Isaías 43:11
Jesucristo es el Padre Eterno que vino como un niño, el Creador y el Salvador.
Ese Dios resucitó de entre los muertos por Sus hijos.
Por lo tanto, el evangelio de Pablo era Jesucristo,
del linaje de David, resucitado de los muertos. ¡Aleluya!
“No temáis, ni os amedrentéis;
¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije?
Vosotros sois Mis testigos. ¿Hay Dios fuera de Mí?
Ciertamente no hay otra Roca; no conozco ninguna.” Isaías 44:8