¡Escucha, Israel! El Yehowah nuestro Dios, el Yehowah es uno.
Amarás al Yehowah tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma
y con todas tus fuerzas. Deut 4:1-2
El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí;
y el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.
Y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que halla su vida la perderá, y el que pierde su vida por causa de mí la hallará.
Mat 10:37-39
Cristo es la propiciación por nuestros pecados;
y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Y en esto sabemos que le conocemos: si guardamos sus mandamientos.
El que dice: “Yo le conozco”, y no guarda sus mandamientos, es mentiroso,
y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra,
en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado.
Por esto sabemos que estamos en Él.
El que dice que permanece en Cristo, debe andar como Él anduvo.
1 Jn 2:2-6
Si no creemos de corazón que el Yehowah nuestro Dios es un solo Yehowah,
no podemos servir a Dios con todo el corazón, con toda el alma
y con todas las fuerzas.
Que los profetas y los apóstoles perdieran la vida proclamando quién es Dios
fue porque su Dios era un solo Dios: el Yehowah.
Dios, por amor a Sus hijos, se hizo hombre y devoró la muerte.
Su justicia es amor.
Y proclamar Su justicia es amar al prójimo,
porque es mostrar el camino al cielo.
El único Yehowah Dios vino Él mismo en carne y sangre
y clamó con fuerza hacia nosotros:
que nos ama; que nos ama hasta ofrecer Su propio cuerpo como sacrificio por nosotros;
que Su amor es un amor que ha devorado nuestro pecado y la muerte en resurrección…¡Aleluya!
Ofrecemos gratitud, honor y gloria a Yehowah, quien se hizo hombre por Su profundo amor como nuestro Padre y para dar la vida eterna como un regalo a Sus hijos.
¡Halleluyah!