“En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz resplandece en las tinieblas,
y las tinieblas no la comprendieron.” Juan 1:4–5
“Yo he venido como luz al mundo,
para que todo aquel que cree en Mí no permanezca en tinieblas.” Juan 12:46
“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá.” Juan 11:25
Aun en el orden de la naturaleza, cuando brilla la luz del sol de la mañana, la oscura noche retrocede naturalmente.
Lo mismo sucede en el orden espiritual.
Cuando viene la vida de la resurrección de Jesucristo, uno ya no habita en las tinieblas,
porque Él es la resurrección y la vida.
Por eso, aunque uno muera, vivirá.
Ayer también me encontré con muchas personas que estaban sentadas en la oscuridad y habían perdido el camino.
Entre ellas, una persona leyó las palabras que dicen que el Salvador y Creador es solo un Yehowah y me envió esta respuesta:
“Jesús, que venció, toma el librito de la mano derecha de Dios; entonces ¿estás diciendo
que Él mismo está desempeñando ambos papeles?
En Apocalipsis 22 dice que cualquiera que añada o quite a estas palabras será maldito. Por favor, tenga cuidado.”
“Dices que no es la Trinidad, pero ¿por qué insistes en la Trinidad? Eso es contradictorio.”
Estas son las palabras dichas personalmente por Jesucristo, quien es la vida de la resurrección:
“Pero porque yo digo la verdad, no me creéis.
¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?
Y si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros,
porque no sois de Dios.”
Juan 8:45–47
Las personas se niegan absolutamente a creer que Jesucristo, quien vino como un niño, es el Padre Eterno.
Él dice que la razón es que ellos no pertenecen a Dios.
Jesucristo es el Padre Eterno, el mismo Salvador y Creador que fue hecho en carne y sangre.
Por Sus hijos, Él mismo se convirtió en el sacrificio y resucitó para dar vida eterna. ¡Aleluya!
Mis ovejas oyen mi voz.
La razón por la que no escuchan es porque no son sus ovejas.
También hoy, espero que aparezcan personas que busquen y sigan buscando quién es verdaderamente Dios.