«Por tanto, velad,
porque no sabéis el día ni la hora en que vendrá el Hijo del Hombre.»
(Mateo 25:13)
«Pero de aquel día y hora nadie sabe,
ni aun los ángeles del cielo, sino solo mi Padre.» (Mateo 24:36)
El Hijo del Hombre viene, y el Padre viene.
Esto significa que el Hijo del Hombre es el Padre.
Dice que bienaventurado es aquel que sea hallado haciendo esto cuando el Padre venga.
«¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente,
al cual puso su señor sobre su casa
para que les dé el alimento a su tiempo?
Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.» (Mateo 24:45–47)
Todos los que han llegado a comprender y creer el evangelio son fieles,
porque el evangelio se convierte en su vida y en todo para ellos.
El Padre viene pronto. ¡Aleluya!
«He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa conmigo,
para recompensar a cada uno según sea su obra.
Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.
Bienaventurados los que guardan los mandamientos de Dios,
para que tengan derecho al árbol de la vida
y para entrar por las puertas en la ciudad.» (Apocalipsis 22:12–14)
Recuerda a Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David.
El Padre se hizo el Hijo. Hoy también espero que haya personas que crean en la verdad y disfruten la bendición de creer en el Hijo. ¡Aleluya!