Pero si nuestro evangelio está aún velado, entre los que se pierden está velado.
En ellos, el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos,
para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo,
el cual es la imagen de Dios. 2 Corintios 4:3–4
He conocido a personas que, después de escuchar historias de dioses falsos,
han caído en vanas ilusiones.
Es verdaderamente una historia triste y desgarradora.
¿Cómo llegarán estas personas a conocer al Dios verdadero?
Si escuchan el evangelio, ¿lo oirán con oídos abiertos?
Yehowah os envió repetidas veces a todos sus siervos los profetas,
levantándose de mañana y enviándolos,
pero no escuchasteis ni inclinasteis vuestro oído para oír. Jeremías 25:4
Si desde el principio hubieran oído que no hay otro Dios fuera del Yehowah,
quizá no habrían caído en tales engaños.
Aun así, son personas que al menos intentan buscar algo,
deambulando mientras miran videos.
Pero como no hay quien predique, no pueden oír el evangelio.
Haber oído el evangelio es la gracia ilimitada de Dios,
pero las personas responden a él con indiferencia.
“¿Qué tiene eso de especial?
¿Qué hay de tan asombroso?
¿No es todo lo mismo al final?
¿Estás diciendo que tantas personas que creen en la Trinidad están equivocadas?
Ellos son muy devotos y reciben tantas bendiciones de Dios…”
Aún hoy, Dios se levanta temprano y declara con perseverancia
que fuera de Él no hay Salvador.
Pero no hay quien escuche.
Otros dioses parecen agradables a la vista, deseables para comer
y atractivos porque aparentan dar sabiduría.
Pero son codicia, falsedad, engaño y muerte.
Dios es uno. No hay otro dios fuera del SEÑOR Dios.
Ese mismo Dios vino en carne y resucitó de entre los muertos.
¡Jesucristo es la esencia misma de Dios y la imagen de Dios! ¡Aleluya!