Todavía no habían comprendido la Escritura que decía:
“Que él debía resucitar de entre los muertos.”
Juan 20:9
“Pero estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.”
Juan 20:31
“El Señor mismo os dará una señal:
He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
y llamará su nombre Emanuel.” Isaías 7:14
“Y la gloria de Jehová será revelada,
y toda carne juntamente la verá;
porque la boca de Jehová ha hablado.” Isaías 40:5
A Jesús, quien es Jehová hecho hombre, se le llama el Hijo de Dios.
Por eso, el significado del nombre Jesucristo es: “Jehová es salvación”.
Juan preparó el camino de Jehová, no el camino de una segunda Persona divina llamada el Hijo.
El Dios de todos los profetas no era un Dios trino, sino únicamente Jehová Dios.
Y el Dios de todos los apóstoles era también Jehová Dios, quien se hizo hombre en Jesucristo.
Para ellos, Jehová era el único Dios, y Jesús también era el único Señor.
Creer que Dios es el Padre y al mismo tiempo el Hijo es algo completamente diferente de creer que el Padre
y el Hijo son dos Dioses distintos que, de alguna manera, forman un solo Dios.
El evangelio que Dios estableció es acerca del Hijo que los profetas anunciaron y escribieron.
Cuando ese Dios se hizo hombre, vino por medio del linaje de David.
Este es el evangelio:
El Dios que había prometido destruir la muerte vino personalmente a esta tierra en forma de hombre,
murió en la cruz y resucitó de entre los muertos.
Así de sencillo es el único camino para ir al cielo. ¡Aleluya!