Hoy quiero compartir este mensaje para alguien que desea ser salvo con un espíritu humilde.
Oro para que una gran bendición venga sobre esa persona al creer en Jesucristo,
quien es la resurrección y la vida, y al recibir la gracia de vivir aun después de la muerte.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14–15)
Dios, quien es la Palabra, vino como Redentor para perdonar mis pecados.
Dios, que desea que todas las personas en el mundo conozcan la verdad y sean salvas,
ha hecho el camino de salvación el más fácil del mundo.
El Creador se hizo hombre. Él es el Salvador.
Sabiendo que yo estaba destinado a vivir eternamente en el fuego ardiente del infierno,
Él resucitó de entre los muertos para salvarme de la muerte.
No hay otro camino para obtener la vida eterna sino este,
y el nombre de Dios que abrió este camino de salvación es Jehová.
Él es el Salvador y el Creador, y aun así vino en un cuerpo de carne como el mío
para buscar a sus hijos perdidos.
Si crees esto en tu corazón, ¿qué sucederá?
Él te hará sentar en los lugares celestiales desde la tierra,
y te guiará de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz.
Aunque mueras, vivirás y disfrutarás de la vida eterna,
y morarás para siempre en el cielo donde está el Dios Todopoderoso.
Cuando creas en tu corazón esta asombrosa noticia que Dios ha cumplido,
Él te guiará a proclamar su gloria
y te hará su colaborador, su embajador y su siervo con una misión.
Este es todo el evangelio. ¡Aleluya!
El Señor es clemente y justo;
nuestro Dios es compasivo.
El Señor protege a la gente sencilla;
yo estaba muy débil, y él me salvó.