No somos como Moisés, que se cubría el rostro con un velo para que los israelitas no
vieran el fin de aquello que estaba desapareciendo.
Pero sus mentes se endurecieron. Hasta el día de hoy, cuando leen el Antiguo Testamento,
ese mismo velo permanece sin ser quitado,
porque solo en Cristo es removido.
Aun hasta hoy, cada vez que se leen los escritos de Moisés, un velo cubre sus corazones.
Sin embargo, cuando alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado. (2 Corintios 3:13–16)
Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí.
Pero si no creen lo que él escribió, ¿cómo creerán lo que yo digo? (Juan 5:46–47)
Si alguien no reconoce que los escritos de Moisés hablan acerca de Jesús,
es evidencia de que un velo aún cubre su corazón al leer el Antiguo Testamento.
En otras palabras, si alguien no conoce a Jesús como Jehová, entonces, por mucho que lea los escritos de Moisés,
verá a Jehová y a Jesús como separados.
Algunas personas piensan que simplemente creer que Dios es uno significa que creen en la Trinidad.
Pero debido a que el concepto de la Trinidad está profundamente arraigado en ellos, no pueden entender la Palabra.
Solo cuando alguien cree que Jesús es Yehowah hecho carne, el velo sobre el corazón puede ser quitado.
Sin embargo, las personas no tienen la intención de quitar el velo que cubre sus corazones.
Hasta el día de hoy, cuando se leen los escritos de Moisés, no reconocen que Jehová es Jesús.
Tal como en el pasado, no creen las palabras de Jesús de que Moisés escribió acerca de Él.
Como dijo Jesús, Moisés escribió acerca de Jesucristo.
Porque él previó que Jehová se haría hombre y resucitaría de entre los muertos, y escribió sobre ello de antemano. ¡Aleluya!